El  programa de responsabilidad social de Rizobacter apunta a generar mayores posibilidades de desarrollo, promoviendo experiencias laborales para egresados de la escuela secundaria.

Cuando se acerca el fin de la escuela secundaria los jóvenes comienzan a mirarse de cara al futuro, enfrentando la elección de una carrera universitaria  y  el ingreso al mercado laboral, en la mayoría de los casos, rodeados de incertidumbres, en un contexto socioeconómico complejo, que requiere competencias específicas y una buena capacitación.

Hace 10 años, la compañía de microbiología agrícola Rizobacter, tomó esta problemática y decidió diseñar un programa de responsabilidad social empresaria que brindara a egresados de las escuelas secundarias del Partido de Pergamino, sede de su planta industrial,  la posibilidad de realizar una experiencia laboral en la empresa, que los preparara para asumir los nuevos desafíos y los acercara a su vocación.

Así, en 2009, nació Experiencia Rizobacter una propuesta que ya hizo posible que 50  jóvenes desarrollaran su primera experiencia laboral en la compañía y adquirieran, además, competencias y habilidades relacionadas a la carrera profesional que deseaban realizar.

Buscamos facilitar un puente  entre el ciclo de formación y la realidad del mundo laboral”, sostiene Victorio Cocconi, Gerente de Recursos Humanos.  Con este fin,  la empresa organizó en forma estratégica sus recursos profesionales, para brindar capacitación en distintas áreas a los jóvenes pergaminenses, e impactar positivamente en la planificación del futuro de cada uno de ellos,  y también en el de la comunidad, al ofrecer más herramientas para el desarrollo de sus habitantes en el ámbito local.

Brandon Aguilar, que formó parte del Programa en la áreas de Administración y Recursos Humanos, cuenta que Experiencia Rizobacter le  abrió “miles de oportunidades”, principalmente la de tener “su primer trabajo, su primer entrevista laboral y la posibilidad de adquirir experiencia en una de las empresas más importantes del sector agrícola”.

Del programa me llevo relaciones, aprendizaje y conocimientos sobre lo que estudio. También una gran enseñanza en valores de parte de las personas que componen a la empresa”, resumió.

En constante renovación

Como en todos los procesos educativos, cada uno de los que intervienen aprende del resto.  “Lo que más nos entusiasma  de este programa es que se trata de una relación ganar-ganar.  El aprendizaje es un espiral que nos abraza a todos.  Los chicos aprenden de nosotros y nosotros de ellos”, remarca Victorio.

Año tras año, la propuesta se va actualizando,  se realizan modificaciones para cubrir las necesidades de los jóvenes con el fin de que siga resultando atractiva. “Cada generación de estudiantes cuenta con motivaciones diferentes, con curiosidades distintas. Desde la empresa, se intenta con ganas  cubrir expectativas. Recibir a un joven en el equipo es entender qué pasa con estas nuevas generaciones, es tener una mirada completamente diferente de lo que es el trabajo, de lo que valoran, qué los motiva”, explica María Celia Palena, responsable de comunicación interna y coordinadora del programa.

Para ingresar al programa, Rizobacter valora el compromiso de cada estudiante, priorizando a los alumnos con buenos promedios. A los egresados  seleccionados se les abren las puertas para trabajar con los técnicos y profesionales de la compañía en los diferentes departamentos: Productos Biotecnológicos, Administración, Sistemas, Productos Fitosanitarios y Recursos Humanos, Higiene y Seguridad, entre otros.

Acompañamiento

Para la empresa, los jóvenes representan un aire fresco que llega con ideas innovadoras.  “Son disruptivos, independientes y arriesgados; pero al mismo tiempo necesitan que los acompañemos en el recorrido”, resume Romina Calgaterra, Jefe de selección y desarrollo.

Estéfano Petracci, hoy estudiante de Ingeniería recuerda: “Cuando llegué a la empresa, me costaba mucho expresarme en público, relacionarme con personas nuevas, me trababa cuando hablaba; pero con el correr del tiempo, y gracias a la calidad de personas que hay en la empresa, logré adaptarme, y evolucionar mucho. Hoy en día, cada vez que en la facultad me toca exponer, siempre tengo presente esos momentos”.

“Gracias a la experiencia, logré conocer todo lo que significa ser parte de una empresa, de qué manera desenvolverme en el ámbito laboral y cómo trabajar en equipo”, agregó.

Fátima López Morales, formó parte del área de Administración y Finanzas.  Actualmente está estudiando Contabilidad .  “No solo adquirí conocimientos vinculados a lo que estoy estudiando sino también me ayudó a desarrollarme en aspectos personales. Comprendí  la responsabilidad que conlleva el trabajo en equipo y la organización del día a día del trabajo”, detalló tras su paso por el programa.

Marcio Fuentes, fue uno de los participantes que hizo su experiencia en el área de Marketing Digital.  En ese momento había comenzado la Licenciatura en Sistemas y hoy ya es un graduado de esa carrera de la UNNOBA.  “En una actualidad laboral donde la experiencia pesa casi tanto como el estudio, Rizobacter brinda una gran oportunidad para quienes quieren ingresar al mundo del trabajo, sin tener que dejar de lado lo que es la formación académica”, remarcó ya con diploma bajo el brazo.

Sumar experiencias

Experiencia Rizobacter fue reconocida por el gobierno municipal de Pergamino por su aporte a  la educación y al desarrollo de los jóvenes de la comunidad. Por lo resultados que se obtuvieron en estos diez años,  el modelo de trabajo está disponible para que otras empresas de la ciudad se animen a replicar la iniciativa.

Rizobacter  es una compañía que está atenta a la realidad social de las comunidades donde opera,  y promueve el despliegue de propuestas enfocadas sobre todo a la promoción de la educación,  como motor principal del crecimiento.